Segunda del año

Esta historia empezó hace mucho, pero mucho, tiempo. No se pongan nerviosos si les hablo de tres Reyes Magos que llegaron a un derrumbado pesebre. Seguían a una estrella en el cielo azul único e indescriptible que empujado por la nubes bajas de la depresión del Guadalquivir recreaba un paisaje muy distinto al que nos habían contado. Realmente nada es como nos habían contado. Por eso tenemos esa necesidad irracional de vivirlo. ¿Conoces otra explicación para esa pasión por montar Nacimientos en las personas adultas o esa visión procesional que tenemos de ver la cabalgata del cinco de enero? 

Podríamos seguir hablando y la niebla no iba a despejarse hasta que en otra noche rota se abra en dos para ir a morir a Triana.