Quedan 20 días.


En ocasiones añoramos estampas que en su momento vivimos y que pensábamos quedarían para siempre, como la del misterio en que se representaba la entrega a José de Arimatea del permiso para enterrar al Cristo del Buen Fin, y es que me da pena perder un momento de la pasión, que es la base de la Semana Santa. Naturalmente que deben haber Imágenes que representen esa soledad del que sufre y no sólo desde el punto de vista físico sino también la soledad espiritual pero el contexto de unos acontecimientos son la base de estas escrituras sobre andas y andando sobre los pies. Contribuyendo a la facilidad en la transmisión de unos hechos. Quisiera volver a ese misterio para seguirlo desde San Antonio a San Lorenzo, atento, sin perder detalle ni oído. Hubo un tiempo que salió con María Magdalena, no se si llegó antes a surcar las calles de Sevilla en solitario y hubo otro que llevaba tanta gente que le llamaban el tranvía. ¡Ay! con los que estaban antes de dejarlo solo ya había suficiente para recoger el permiso y dar fe de las ganas de bajarlo de la cruz, ¡ay! y ahora, ya, no hay romano que lleve el papiro en la palma de la mano.