Quedan 22 días.


No puedes dejarlo pasar más tiempo, comprueba que tienes todo lo que te hará falta, siguiendo las normas e instrucciones que claramente vienen en el boletín. Hermano, haz las cosas bien, te sentirás mejor y nadie podrá poner peros superficiales a una estación ejemplar. Comprueba que todo encaja como un guante (precisamente esos que más de una vez han tenido que llevarte desde tu casa a la Parroquia porque se te habían olvidado), si hay que hacer alguna cosa nueva ya vas corto de tiempo para encargar. Otra vez las estamospaunrotoypaundescosio, las manos de esa madre, siempre prioste nazarenil, se tenga la edad que se tenga, el cíngulo, o el esparto, la capa, o recogiendo la cola como deber ser, o tantas tantas cosas, siempre ahí. Procura que no haya que buscar soluciones de última hora, bájalo ya del altillo, pruebátelo, que ya sabemos que te queda bien, ve sobre seguro para ayudar a las manos que te coserán los botones, que te pegaran el escudo al pecho donde quizás sólo tu corazón lo sienta porque va tapado, da igual, pruébate todo antes, déjalo preparado y lee bien el boletín no vayas a ponerte el día de salida, por las prisas, el nudo del cíngulo en el lado contrario.
Sobre el comportamiento durante la estación de penitencia, ya seas de capa o de cola, de ruan o merino, saliendo de San Vicente o por Pino Montano, esos detalles no deberían influir en el asunto, y si no te has dado cuenta es que no has estado estos años mirando con los ojos de un sevillano que se sobrepone a los tópicos, hablaremos de todo eso más adelante, cuando la cuarentena comience a pegarse a tus talones y notes su peso al andar. Como los caramelos de la cabalgata, que de eso, de caramelos también hablaremos.
"En una Sevilla que sufría, Antoñito Procesiones era la pura descripción del gozo. Un farias y una banda, una procesión y un tambor, ¿habrá algo más nuestro? ¿Os acordáis de como parecía que anunciando venía la primavera, arrastrando los anchos pies planos, con su barriga y su correa del pantalón, tan planchado y tan lavado, cuando se ponía delante de una banda? ¿Lo escuchasteis alguna vez tatarear Amargura con su boca inflada? Lo hacía mejor que la banda municipal, tará tarará...". Sevilla en cien retratos, de Antonio Burgos.