Quedan 17 días.

No todo en la cuarentena es de color de rosa, son días como otros, en que para levantarse son necesarios muchos empujones en el ánimo. Seguro que una sonrisa, una caricia, un beso, ayuda a levantarse y pone el pie izquierdo sobre el suelo. Y empezar un nuevo día. Son días como otros pero tienen su recompensa al final de la jornada cuando al atardecer el cielo se va poniendo como a tí te gusta, ese color que define a una ciudad y a un estado de ánimo. Y sabes que pronto ese transcurir entre el mediodía y la tarde, el paso por la anochecida y las últimas horas de cada jornada, ya noche cerrada, que todo ese tiempo será fugaz e intenso. Que se escapa de las manos dejando embriagada a la luna. Esa que vigila que todo trancurra como siempre, como hace siglos.