Quedan 18 días.


Todos los traslados no son iguales. Todas estas idas y venidas en cuaresma, de iglesia en iglesia, llenos de vida de hermandad, sí pero no son todos iguales, aunque siguen el mismo canón, de no ser así la fuerza centrífuga que mantiene vivo todo el enjambre de la Semana Santa sevillana lo expulsaría. Vaya cosas raras que dices, niño, vaya cosas raras. Y por Triana, que es mucha Triana, navegar entre matices me encanta, trasladar a los dos Titulares entre multitudes, los dos juntos, ida y vuelta, porque Triana sabe mucho de caminos de ida y caminos de vuelta. Con el silencio de la bulla a una Parroquia que es madre y maestra en el barrio. Pero no son los únicos que van, antes y después, primero el que fundaron marineros de agua dulce, luego la portadora de las esperanzas de la calle Pureza, de nuevo caminos de ida y vuelta. Por separado a su casa donde guardan parte de su esencia sacramental, multitud bulliciosa, y como tan bien sabe rezar Triana con música, suena de fondo poniendo el marco del retorno. Todo entra en las mismas formas distintos matices para hacer lo mismo. Siempre buscando la noche. Y al otro lado del río, donde reposaban las arenas del meandro, también trasladan, otro lado de este canón, buscando el sol del mediodía, no hay apretujones, la ciudad camina a otro ritmo, bajo protección directa de la Giralda, ¡qué suerte tener tan cerca a tan valiente giganta!, unos amplían aforo en la barroca Caridad otros en la mismísima Parroquia del barrio, la del Sagrario.

"¿Por qué no intentas suavizar tus añoranzas sevillanas con cofradías del lugar donde te encuentras? preguntan los amigos. Lo intento, pero en balde. Confieso que las ruedas y bombillas de un Cautivo madrileño no encajan demasiado con mis gustos y raíces de tipo cofradiero; por eso, cuando rezo ante el Señor de Medinaceli le transmito mi respeto por sus fieles y devotos pero, al tiempo, se me impone una súplica sincera: verle pronto en otras calles, a hombros de sus hijos y vecinos de Santa Genoveva". I Pregón Foro El Nazareno (2004), de José Pérez Anaya