Quedan 10 días.


Hay una obsesión que en estos días, al caminante cofrade, al andarín de callejuelas y recovecos, al ciclistas de avenidas y cruces, hay un punto común que nos identifica, que nos delata, miramos las esquinas, miramos los balcones, miramos todos con una medida curiosa, con una métrica definida, la medida de los pasos, ¿cabría por aquí? dices que te has cambiado de oficina, a la calle Cuna, ¿a dónde da el balcón? uff que apretujones cuando llegaban las bocinas, estamos con la falta de detalle de algunos policías, y la gente, hay que saber cuando plegar las sillitas. Estas tienes sus horarios, de noche, los movimientos son más rápidos, se busca otro tipo de ambiente, las sillitas no encajan, en cambio, por la tarde, con las familias, hay que saber encontrar hueco para todo. E ir rebuscando, seleccionando, a veces las mejores sensaciones están en una espera acompañado de tu gente, otras las encontrarás en la soledad de una escapada, me voy a acercar a ver entrar la del barrio, y te pierdes en él para encontrarlo. Y sigues mirando la ciudad como lo que es, como a lo que se prepara estos días. Como el miracel del pueblo de mi madre, no puedes dejar de mirar al cielo, de mirar esas nubes traidoras, de mirar balcones que quedaran vacíos al paso de cofradías, y te enfurruñas, mirar al cielo, y al horizonte. Ya se intuyen los primeros nazarenos.
"Era media tarde. Calurosa, el sol parecía conquistar la época que no le correspondía en el almanaque. Podía parecer un paseo cualquiera, de hecho lo era. Iba tarareando una marcha muy conocida. Le acompañaba otra persona, con conocimientos totalmente amplios en cuanto a cofradías se refiere. De repente, una parihuela. Un ensayo de costaleros. El paseo quedó interrumpido por unos instantes. Mi amigo, según me cuenta, dejó de tararear la música por respeto. Respiró profundamente, apareció una sonrisilla de nervios, y una mirada brillante. Como si todo aquello le fuera algo muy cercano, muy familiar…". El cirio: un cofrade decepcionado, artículo en la web losnazarenos.org, de Jorge Quesada