Quedan 9 días.


Sin duda están haciendo que la vivamos más intensamente, con más detalle. Tienen sus inconvenientes, sobretodo para los que gustan de guardar celosamente los misterios y secretos que encierran las hermandades. Los medios de comunicación, en Semana Santa se vuelcan con la fiesta y los desfiles procesionales, pero en cuaresma, cada vez van a más, y esto es cosa de la competencia. La radio, aunque durante los días grandes es ya un elemento más, sobretodo cuando las nubes negras vienen por el Aljarafe, la verdad, confieso, que salvo por las cuestiones de la incertidumbre en la salida, el saber donde se ha recogido, salvo por eso, cuando vivo la pasión según Sevilla, no iré con los casquitos puestos, necesito oír a mi ciudad, como el murmullo va diciendo por donde viene la Cruz de Guía, lo necesito oír todo. En ocasiones, cuando el sol apunta alto y las previsiones son la gloria y tranquilidad del capillita, en esas ocasiones es que no llevo ni radio. Todo me pesa, necesito libertad para atrapar al aire la ciudad que sueño. Pero la radio la escucho antes de salir a buscar sensaciones, cuántas veces he vivido por las ondas la salida de ese primer paso del Domingo de Ramos, y con los ojos cristalinos, al primero que veía en casa, está saliendo, ya está el primer paso en la calle. Y aún lo sigo haciendo, y eso que durante los dos días anteriores habré vivido mucho y bueno con los pasos que surgen en las visperas y que siento como lo que son, cofradías. Pero está ese pellizco de escuchar por la radio salir el primer paso. Y la televisión, es la que nos recuerda lo vivido, la que permite, entrada la noche o en la mañana temprana, regustarse con lo disfrutado. Mira como iba en Campana, luego ya iba más sosegada, al calor de los suyos. Y se puede admirar el detalle que en la calle se nos escapa. Y los que están lejos o cerca pero no pueden moverse, ellos tienen un derecho que, gracias, cumplís a la perfección, amigos de radio, amigos de la televisión. Y los que tenemos responsabilidades familiares tiraremos mucho de vosotros para seguir desde casa cuando no podemos estar en la calle.
Y decía que en cuaresma, cada vez proliferan más los programas en radio y en televisión, dando información puntual de lo que ocurre aunque tengo la sensación que lo que más atrae y más engancha es cuando se hace un reportaje en profundidad y hay opiniones diversas, gusta escuchar a nuestros cofrades opinando sobre todo lo que nos interesa. Como anoche, el ex hermano mayor de El Amor, al que no escuché mojarse sobre el tema de las mujeres nazarenas pero me dejó un gusto de esperanza cuando habló de las nuevas hermandades, y dijo algo que en mi interior lleva años rebrotando y he comentado en alguna tertulia (siempre con inquietantes silencios). Las nuevas cofradías, especialmente las lejanas a la Catedral, deberían salir por sus barrios los días de Semana Santa, no antes. Y que son necesarios cambios dentro de los días (en el orden de paso) y que la solución podría pasar por cambiar algunas de días de salida. Eso dijo, me sonreí,me comí una torrija pero pensé, ¿por qué no lo dijo cuando era hermano Mayor que tenía voz? O si lo dijo, un servidor no se enteró. Pero ya no me sentí tan solo por lo menos.
"Una pasión compartida y transmitida de padres a hijos liga a los vivos con los muertos y a estos con los que aún no han nacido. Estamos en Sevilla, y es Semana Santa". Semana Santa, prólogo, de Manuel Gutiérrez Aragón, Juan Lebrón y Carlos Colón.