Quedan 6 días.

En esta semana que entra, antes del Domingo que luce por si sólo, antes ya habrá nazarenos, incienso, saetas, oraciones y pasos en la calle. Lo que gusta aquí. Es nuestra forma de expresión. No hay que negarlo ni esconderse, y no hay que olvidar que es un vehículo particular para mostrar una fe, una creencia, una entrega, un algo inexplicable, y queremos decirlo así. Con pasos en la calle. Mostrando todos igual la túnica que nos iguala. Que expresión de costaleros tan maravillosa, igualarse. Que maravilla. Cuando me veo como un anónimo sevillano entre mi larga fila blanca y morada, me siento un igual entre los míos. Y ya tendremos esas muestras en nuestras calles. Seguramente en las calles donde vives, donde bajas a comprar, repletas de naranjos, que eso lo hemos exportado extramuros, ese buen gusto por la flor más sevillana. Es lo más cercano. Seguramente bajaran en tropel desde los bloques, vendrán las abuelas, los niños, en pandilla, en familia, son días grandes, fiestas locales en cada uno de sus barrios. Es la de tu barrio, y no es difícil acertar que vives en uno de ellos. La estadística no engaña. El viernes de Dolores y el Sábado de Pasión hay cofradías donde más sevillanos hay, donde más sangre sevillana habrá bajo las túnicas.
Llegaran las vísperas. ¿Vas con niños? te llevaran a buscar caramelos, música en la Cruz de Guía, nazarenos en suma a Pino Montano, a Heliópolis, al Cerro para ver a los de Palmete, a Bellavista o quizás te pillen a mano los viacrucis de la Juncal, de la Sed o del Cristo del Perdón (a la espalda del Templete de la Cruz del Campo). O si vas con compañías más sosegadas y quieras recuperar tus viejas tradiciones de acudir a las últimas oraciones en la subida a los pasos, a los viacrucis con sabor añejo del Cristo de la Corona, del carmelita Cristo de Montañes o de Vera Cruz visitando Santa Rosalía. O marchar a Triana donde saben también de crucificados en silencio. Música de capilla para un viernes de Dolores en SantAna. Disfruta de la tarde, absorbe la noche donde te pille. Y tómate el sábado con calma. Qué bueno tener la mañana libre para ir quitándose faenas. Y hasta quizás con la excusa de tener que salir a por algo que os falte en casa te puedas acercar a alguna de las sedes desde donde esa tarde volverán a poner un miga más de pan en el camino de nuestros sentimientos. Desde Torreblanca, la veterana en estas cuestiones, misterio y palio para un barrio que necesita de nuestras miradas, y desde Alcosa, Nazareno entre bloques y aeropuerto. Qué bien suenan las marchas al aire sevillano, cómo lucen las capas de los nazarenos, qué recuerdos de la Sevilla que se fue. Y con ruan verde, entre naranjos, allí estarán. Sol de Sevilla. Aquí tu rosa de los vientos se perderá en una noche que avisa a los navegantes. Quizás busques de nuevo, el gozo de lo centenario, Cristo y su madre suben a sus pasos en el corazón de la ciudad, o lloran lágrimas en este Valle de nazarenos morados. Sabes que allí recibes el Domingo como nadie. Y viendo a tu Virgen con las flores puestas, en su sitio. Allí no te faltaran los abrazos de cada año. Vive la víspera que lleva la esencia. Un servidor casi que no podrá dormir pensando en lo que viene.
"A la gloria sevillanos, a la gloria". Pregón de Semana Santa (2001), de Carlos Herrera.