Quedan 12 días.

Allí había costaleros de mi hermandad, de la hermandad de mi prima y de la hermandad de la prima de prima. Allí había costaleros de todos los colores, menos del palio de Montesión, del Carmen y del pasocristo de Los Gitanos que ensayaban a esa hora, el resto, todos los que querían ser vistos estaban allí

Allí había costaleros de los que empezaron con los profesionales siendo unos críos, allí estaban costaleros de los llamados especialistas, allí había costaleros de los de una sola hermandad. Allí había que estar. Y estaban hasta los otros. Y todos compadreando y diciendo quienes meten cuello y quienes hacen la culebra.

Por haber había hasta ex miembros del Consejo, ex hermanos mayores, ex carpinteros de un pasovirgen de la madrugada y dos policías locales cortando la calle y pasándoselo estupendamente. A lo que mande el CECOP.

Y una familia deportista de la calle Espíritu Santo que en el momento cumbre decidieron sacar las bicicletas de alquiler que hay en medio de la plaza. Y como no podía ser menos las papeleras hasta arriba de botellines vacios. Y la escena que nuestro prologista de cabecera (dos años con nosotros en la columna de la derecha, ¡Joseph que grande eres!) describe con una precisión fantasmagórica como si el paso del tiempo no hubiese hecho mella en la Plaza.

Claramente queda definido el día como 'la erizada sevillana' auténtico prólogo de la Semana Santa, la adoración máxima de lo superfluo. Estabas tú y estaba yo. Y hasta me enteré que Pepe 'el muerto' es de toda la vida hermano de San Isidoro y se le vio hace unas semanas en el cabildo de las hermanas nazarenas. Aunque me gustó más el otro mote que le decían. Pero eso es para contarlo en otra cuarteta.