Quedan 24 días

No se por qué, me han venido a la memoria imágenes concretas de momentos muy definidos. Imposibles pero palpables al agudizar los sentidos. Me nublaron la vista y deje de estar donde estaba para ser lo que era...

El pasocristo de Las Aguas había llegado a la esquina donde el bullicio del postigo empieza a reflotar por las paredes. Allí el mensaje alegórico entre el dorado de un canasto a las antiguas formas me recordaba semanas santas de hambre y mascotas. Que nunca viví pero allí pude notar como parte de la historia que me tocaba interpretar. Y luego en la recogida por San Vicente el andar de un pasopalio hacía que la marcha fúnebre de Chopin tuviera que ir recogiendo lágrimas y deseos entre hojas arqueadas de naranjos. Dolor de madre le llaman a eso.

Sólo me despertó de aquellas ráfagas de incienso y luz de luna, la voz seca del auxiliar de mayordomía. Era mi turno tras la espera. Este año iré cerquita del crucificado.