Quedan 39 días.

La lluvia ha camuflado entre el viento y las prisas cuarenta gotas de cera en el alfeizar de una vieja casa del barrio de los Humeros. Un niño, que está de paso por una calle con adoquines, las ha recogido. Al llegar a la esquina de San Laureano le enseña a su padre la pequeña bola de cera que ha hecho por el camino.