Quedan 3 días. Plata y ley.

Nada amigo de salir en los medios. Menos en fotografías. Nada en reportajes con sahumerios. Muchos años disfrutando, que es vivir al fin y al cabo, con su trabajo y familia. Se acordaron de él. Y eso lleva implícito acordarse de los suyos y de los que como él no hacen las cosas para figurar. Le dan el jarrillo de lata a quien se lo merece, y no lo necesita porque basta con preguntar a su alrededor para saber que es un hombre de plata y ley. Esta noche llorarán de alegría familiares y amigos. Conocidos y desconocidos porque cuando se premia a una vida todos debemos estar gozosos. Felicidades.

Gracias a Miguel Andreu por la idea de la que ha surgido esta entrada.