Luna de Julio

Madrugá

Durante la madrugá siempre pasa lo mismo. A media tarde del Jueves el ambiente de muchas calles es el de la expectación por renovar la postal en sepia de una Resolana sin un hueco libre y cuando la oscuridad predomine en el caserío con el golpe seco del llamador acompasado al del bajo de los palermos por Conde de Barajas seguiremos en la madrugá y nadie lo pondrá en duda cuando abrazando la cruz pasen inadvertidos los nazarenos de Sevilla, y ¿podrá pensar alguien que en la amanecida del día, con una corona de vencejos sobre su sien, no están viendo un Cristo de la madrugá sevillana? Y los que van se cruzan con los que vienen, sin mediarse palabra se dicen todo ¿qué ya está cruzando el puente? Los unos se pierden en el recuerdo que sus pupilas retienen y otros aceleran el paso para no perderse nada. Y con andares gitanos ¿no es madrugá el mediodía del Viernes?


Tercero de mis cuatro pequeños artículos publicados en el especial de Casco Antiguo para la edición de 2011