Empieza el mes de marzo, quizás el que se identifica más directamente con la Semana Santa y en el que empieza la primavera. Diga lo que diga este tiempo -cambio climatológico incluido si lo hubiere- que nos va metiendo el miedo en el cuerpo. No tiene pinta -aunque no perdemos la esperanza desde luego- de repetirse el pleno del año pasado, una semana como las de antes, como las de aquellos años ochenta y noventa donde siempre salíamos a la calle con la seguridad de que no habría problemas de lluvia. No, no, vamos a pensar todos en positivo que ya habrá quien venga anunciando nubes por Tomares. En cuarenta días digo yo que tendrá que descargar lo que haga falta -ya empieza a sobrar por todos lados- para que desde el viernes de Dolores el cielo dibuje sus nubes blancas sobre el fondo más azul que podamos imaginar... azul Hiniesta, naturalmente.
Al final del túnel
Hace 10 meses