Quedan 16 días.
Después de esto, chicotá cortita. Avanzo por una mínima expresión de calle que desemboca en Goyeneta para cogerla por la izquierda y llegar a Compañía. No creo que fueran más de 50 metros. Casi ni entro ya que a lo lejos se deja ver la reja de la puerta trasera de la Iglesia de la Anunciación por donde un Jueves Santo cualquiera la algarábía de niños monaguillos del Valle llenan de vida un paisaje poco cuidado como el que hemos visto en el ensache hecho plazuela. Ese sitio con puertas de garajes fuera de lugar, con pintadas en edificios que de milagro conservan sus azulejos, Sainz de la Maza, compañía de café. Pienso en la Hermandad que les comentaba que tiene en sus niños la última esperanza y también, en algunos que somos capaces de verla dos o tres veces pensando que así no se perderá esa joya inmaterial en este siglo que pisamos, inocentes adultos, pero tras esa puerta deben hacerlo desde lo que no se ve, como estos cruces de calles poco mimados.
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