Quedan 14 días.
La plaza verdaderamente estaba como hacía tiempo no la veía, con mucha gente, y esto les confieso no se si es bueno o lo contrario. Venga de frente, vamos a querernos y creer que salimos de esta. Atravieso la plaza y veo cola de gente que hacen hilera hacia la Campana desde La Anunciación y veo un grupito conversando y señalando una de las grandes fotografías que en una exposición callejera llama tanto la atención. Precisamente hacía unos instantes que un amigo de los que suelen analizar con sosiego las cosas lo había puesto en Whatsapp, será una Semana Santa de colas, paciencia. Y en esa iglesia hay dos pasos montados. Tranquilidad.
Lo que no vi porque no se puede ver es la barrera natural que separa la ciudad por medio de esta vía por la que pasan coches y autobuses, demasiados, ¿no les ha pasado nunca que al cruzar al otro lado precisamente por la Encarnación sufren cierto cosquilleo? No siempre pasa, depende mucho de cada cual, y del día, como hoy que es uno de esos domingos que iban poniendo sobre el tablero las piezas necesarias. Y atravesé y andando por los soportales de la calle Imagen llego al Monumento a Sor Ángela por cuya calle me adentro hasta el final, con el sosiego, con la paz que da recorrerla. Se que me queda mucho que aprender y descubrir, no les canso más, voy a saborear cada pasito en esta calle, como un costalero en su primer año llevando La Amargura bajo palio.